Merezco un amor por Ana Cárdenas

Estoy harta de personas incompletas,

aquellas que prometen en la madrugada

y olvidan al salir el alba.

 

Harta de terceras personas que se sienten dueños de un ser,

sí, hablo de aquellos fantasmas del pasado,

que sólo vuelven para abrir las heridas que casi cicatrizaban,

sólo para crear confusión.

 

Merezco un amor sincero e inalienable.

Un amor a temporal, sin medida, ni reproches,

que no conozca la zozobra,

un amor libre, sin ataduras del pasado.

 

Porque sólo las personas son incompletas,

brindan sentimientos a su conveniencia,

y el amor necesita ser completo, total y sublime,

no a medias, o me amas o no.

 

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Carta a un idiota por Ana Cárdenas

Hola. ¿Cómo estás?

Esas fueron las tres palabras básicas de nuestro primer reencuentro en aquella terminal, recuerdo claramente ese día, tu peinado gracioso y tus ojos pícaros, ese momento fue clave para dar inicio a aquella historia que duró tan corto tiempo, y que hasta ahora me provoca un infinito dolor.

Estoy segura de que esta carta te resultará algo inesperada, esa es la idea.  Empezaré diciendo GRACIAS, por aquellos días en los que compartimos juntos y me hiciste inmensamente feliz, cuando estaba cegada y creía que no existían terceros, y sobre todo cuando me enamorabas con pequeños detalles. No me arrepiento de las cosas que hice por ti, porque lo hice de corazón.

Gracias a ti descubrí que sí se puede volver a amar, sentir ese dolor de mandíbula de tanto reír, ese cosquilleo en la barriga al besarte, mi enorme sonrisa cuando miraba un mensaje o una llamada tuya en mi celular, el alboroto que inducían tus brazos cuando rodeabas mi cintura, y sentir que lo daría todo por verte bien y miles de emociones que sé que en algún momento también quisiste sentir por mí, porque sé que lo intentaste.

Cuando una relación se termina siempre quedan dos versiones, en este caso la tuya y la mía, aquí hablaré de mi versión de las cosas.  Nuestro “noviazgo” fue algo efímero, me ilusioné demasiado por el encuentro que tuvimos en años pasados, creía que sería especial estar juntos después de tantos años, porque consideraba que fue obra del destino. Porque para mí siempre serás una de las casualidades más bonitas que me ha pasado en la vida.

El tiempo transitó, y fui conociendo un poco más de ti, tu talento para hacer reír a la gente, tu habilidad para negociar, tus aptitudes gastronómicas, tu ingenio y muchas virtudes grandiosas que posees. El resultado de todas nuestras interacciones resultó ser amor, porque sí me enamoré de ti, como de ningún otro.

Pasaba el tiempo y cada vez íbamos subiendo de tono.  Cada día procuraba ser mejor para la relación, mejor para ti, cambié demasiado mi comportamiento, intentando acoplarme a tus gustos, a tus cambios de humor y a tus responsabilidades.

El tiempo pasó y perdí la cabeza, seguía cegada creyendo que había encontrado a mi hombre ideal, hasta que noté que no era yo tu mujer ideal.  Así es, no era la única, había otras mujeres, porque no fue sólo ella, y en el preciso momento en que noté que tus fantasmas del pasado te acompañaban mi mundo se vino abajo.

Hacía oídos sordos a la opinión ajena, porque esas personas ignoraban muchas cosas. Y decidí creer en tus palabras y estar contigo, arriesgar mis sentimientos, porque sentía que valías la pena, ése fue mi error.

Seré sincera, al poco tiempo de alejarme de ti pensaba que eras un hombre nefasto, hipócrita y vil, que jugó con mis sentimientos, que le quedó grande cumplir las promesas que me hizo, que me mintió y me engañó; estas ideas estaban corroboradas por tus acciones y los comentarios de tus propios amigos.

Ahora que ya han pasado algunos meses, entiendo que las cosas tenían que darse así, estaba escrito que me acompañes aquellos meses en mi vida, no fue mi error, yo no fallé y aun así a veces te esforzabas por hacerme pensar que era así, tampoco es culpa tuya, no puedo encolerizarme porque no puedas superar a una persona y no estés preparado para tener una nueva relación.

No te culpo cariño, somos demasiado jóvenes, sé que muy en el fondo querías amarme, querías enamorarte de mí, valorar el amor que yo te daba, pero en tu intento fracasaste, y es normal, no podemos ir en contra del universo, ahora lo sé. Comprendo que no puedo odiar a alguien porque no me ame, no puedo juzgar el hecho de que ames a otra, no puedo enojarme con alguien que demostró sinceridad con sus acciones, porque cada acción denotaba tu poco afecto hacia mí, cada discusión, cada maltrato, cada mofa, e imposible olvidar tu falta de atención y comprensión, en fin, no debo sufrir por alguien que no merecía mi amor.

Tuviste la mejor versión de mí, sin embargo, nunca lo notaste, y es que la psicología humana es así, lastimamos a las personas que no se lo merecen. Y en efecto, yo te escogí, elegí a la persona que me iba a originar este dolor.

Hoy puede que esté con mis amigas o en clase. Quién sabe, hoy puede que tú estés con amigos, amores de mentiras, superficiales o personas que realmente te quieren. Quizá esto se considere cursi, aunque esto no es una carta de amor, pero sabrás que he tomado una decisión cuando la tengas en tus manos.  Es un hola, un adiós, un recuerdo y memorias de dos personas que en algún momento se quisieron mucho.

Sólo resta decir que te perdono, y me perdono.

¿Sí, te extraño? por Ana Cárdenas

Si me preguntan si te extraño, agacharé la cabeza, mi mirada perderá su fijación, vagarán todos nuestros recuerdos por mi mente, haciendo un recuento de los temas inconclusos y las palabras no dichas que aún me perturban.

Pensaré en que daría todo por regresar el tiempo atrás, volver a ese momento en donde comenzó nuestra historia, donde tu mirada coqueta me alegraba la mañana; y las tardes de lluvia eran mitigadas por chocolate caliente y besos, me gustaría revivir aquellas noches de risas y sentir la necesidad de masajear mi mandíbula para disipar el dolor ocasionado por mi perpetua sonrisa.

En aquella confusión mostraré un gesto de dulzura, y con la mayor serenidad diré que no te echo de menos, afirmaré el haberte desprendido de mi corazón y quizá parle algunos consejos para superar una ruptura amorosa que hagan reír.

Sin embargo, si tú me preguntas si te extraño, mis piernas flaquearán y querré arrojarme a tus brazos, dispuesta a ofrecerte mis labios, que me beses y resurgir aquellos momentos en los que fuimos inmensamente felices, días en los que no existía lugar en mi cuerpo para tanta felicidad.

Porque te extraño, nunca dejé de extrañarte..

Mi adicción por Ana Cárdenas

Cómo negarme a pecar con quien conoce cada parte de mi cuerpo, cada punto que me lleva al éxtasis, cómo hago para decirte no, a ti, mi mayor adicción.

Dentro de aquella duda mi mente sólo piensa en abrazar tu torso, mientras aprisionas con fuerza mi cintura contra ti, lo único que deseo es tenerte, que me quites las bragas e ingreses a ese lugar donde encuentro el apocalipsis y el paraíso que necesito; es que no hay mejor orgasmo que aquel que tú me provocas cuando te tengo entre mis piernas.

Inexplicablemente llego al cosmos con sólo uno de tus besos, porque son tus labios los que desencadenan cada sensación que aguarda en mi ser, esperando pacientemente el  momento en que nuestros cuerpos se junten.

No puedo negarme a esta conmoción, tú y yo siempre hacemos el amor,  no es cuestión de cuerpo, porque no importa que tan bueno sea el sexo, jamás podrá superar al arte de hacer el amor.